
Juan Manuel Roca
Poeta colombiano. Premio Nacional de Poesía de Colombia. Ha escrito sobre la obra de Mario Londoño.
2024 · Obra reciente
Sobre la obra reciente
Los trabajos recientes de Mario Londoño, mas que desligados, distanciados en buena forma de la sintaxis surrealista que lo ha acompañado en su camino — esa unión del paraguas y la maquina de coser en la mesa de disección lautremontiana — crean ahora un todo donde la materia y las zonas de color, al aumentar las dimensiones de sus formatos, se hace mas pictórica. color y pinceladas que atrapan esos territorios anfibios en su obra, se apropian de un espacio donde la abstracción acompaña a la figura en un diálogo asordinado, en unos sueños que hacen la yunta de los objetos vistos y las miradas visitadas.
Leer ensayo completo →1990 · Magazin Dominical
Los Espacios del Sueño
Las superficies baldías, el blanco del papel o la madera, son un elemento primordial en las obras de Mario Londoño. Operan para él como dictado para sus formas, para unas composiciones que respetan el aire, el silencio. La carga de silencio que hay en su pintura, el tono asordinado como cuenta con un mundo analógico de lo esencial, como un antibarroquismo que permite una lectura sencilla aun en la complejidad de sus atmósferas. Una soleada soledad cuya carga onírica nos atrapa, hay en los cuadros de Londoño —la mayoría realizados con acrílico sobre madera— en donde figuras estáticas, o aisladas en un monólogo plástico, parecen convocadas para una puesta en escena del absurdo, que por arte de su pincel dejan de ser absurdas y recavan en el hecho cotidiano. En realidad, ¿hay algo más cotidiano que lo absurdo y su constante metaforización del imposible? La pintura de Mario Londoño, desde sus inicios en el "caballete mágico" del que habla la frase rimbaudiana, desde su punto de partida en el Taller de Artes de Medellín, se ha ido aligerando de equipaje para entregarnos estas figuras de liviandad de balso en un paisaje desolado, como si volviéramos a visitar una memoria olvidada o desconocida. Para ello, basta con que nos bajemos de la bicicleta estática de los sentidos, que nos asomemos a los cuadros de este joven artista como a ventanas al sueño.
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